jueves, 10 de abril de 2014

Cuestión de perspectiva.

Recuerdo la tarde que pasé en Psiquiatría durante mis prácticas en la carrera. Digo "la tarde" porque fue eso, una tarde. El día que llegué la susodicha doctora me miro con cara de "y esta qué pinta aquí" porque "ya tengo a la de prácticas y al residente" y la verdad es que el sentimiento era mutuo. Me gustan los fármacos, la medicina... pero eso de ver pacientes cada 5 minutos no es para mí. A mí me gusta escuchar, indagar y que la persona encuentre por sí misma el camino, aunque necesite una brújula de vez en cuando. Bueno, que me voy por las ramas. El caso es que ese día vi a mi primer paciente con esquizofrenia. Vivía en una miniresidencia y estaba apunto de empezar la reinserción laboral. Pero había un problema: el paciente bebía. Digamos que la combinación haloperidol-esquizofrenia-alcohol "puede ser bastante problemática". El caso es que la psiquiatra se puso a regañarle:

-Pero a ver, Don Fulanito, que ya sabe que usted no puede beber, que no es bueno para usted-le miró la doctora como un cura te mira en misa.
-Pero doctora, si yo casi no bebo, si yo me porto bien en la residencia-le respondió con carita de cordero degollado.
-Si nadie dice que no te portes bien, pero ya sabes que no puedes beber y ya lo hemos hablado muchas veces..-insistió la psiquiatra.
-Pero doctora, ¡que yo sólo me tomo UNA cerveza diaria!
-¡¡PERO FULANITO, LA CERVEZA ES DE UN LITRO!!
-Pues eso, pero me tomo sólo UNA.

Ahí tuve que aguantarme la risa

Otro día pasando consulta en Psicología Clínica en adultos vino una chica a una primera entrevista:

-¿Cuánto bebe usted diariamente?
-Pues mire, lo normal.
-¿Pero cuánto considera usted que es lo normal?
-Pues eso... un par de cervecitas por la mañana y luego por la tarde, pues un brick de calimocho.

Lo que yo os diga, "lo normal". Si es que al final, todo es cuestión de perspectiva...

domingo, 6 de abril de 2014

Claves para reconocer a un estudiante PIR

*Nota: lo escrito a continuación es perfectamente aplicable a cualquiera de las modalidades "IR", oseasé: MIR,FIR,BIR,QIR,EIR... y bueno, los radiofísicos que nunca me acuerdo de cómo son sus siglas y, seamos sinceros, ¿alguien saben qué hacen? ¿por qué ellos pueden llevar calculadora? (si alguno lee esto, le pido encarecidamente que me saque de dudas).

El estudiante PIR no "oye el despertador antes de que suene" ni "siente cómo si le tirasen de la sábana", sino que tiene "alucinaciones hipnopómpicas e hipnagógicas".
El estudiante PIR habla raro, siempre, sobre todo cuando sale de fiesta y se junta con algún otro psicólogo y en las comidas familiares, tiene un deseo irrefrenable de observar cuántos criterios cumplen los comensales para los Trastornos de Personalidad.
El estudiante PIR tiene rasgos límite, histriónicos, y muchos, muchos rasgos TOC (de los DOS tipos de TOC). Y conforme se acerca la fecha del examen, las posibilidades de brote psicótico se incrementan exponencialmente.
El estudiante PIR tiene que ir a la papelería al menos, una vez por semana. SIEMPRE es necesario un boli nuevo o posits. Al estudiante PIR NUNCA se le acaban los posits de MUCHOS COLORES aunque luego en realidad use mayoritariamente los amarillos porque son sobre los que mejor se lee.
El estudiante PIR puede ponerse a llorar en cualquier momento, sobre todo si se le acaba el subrayador de "subrayar cosas importantes" (aquí hay variabilidad interindividual que puede ir desde el rosa fosforito, el amarillo cegador, el naranja reluciente, al verde clorofila).
El estudiante PIR se ríe leyendo cosas sobre las categorías formales del pensamiento. Esto no intentéis comprenderlo nunca.
El estudiante PIR siempre lleva las manos sucias con diferentes colores de tanto subrayar y hacer esquemas. No, no es que seamos guarros, es que ya forman parte de nuestra piel.
El estudiante PIR tiene una magnífica colección de pijamas y chándals, ya que sale poco de casa y además, ha engordado, de modo que la mayor parte de su ropa no le vale. No le juzguéis, bastante que el día del examen se viste de una forma "normal".
El estudiante PIR no puede vivir sin chicles, regalices. Conoce el reforzamiento positivo y por cada línea que consigue memorizar se merece, por lo menos, un par de gominolas (nota: si es para aprenderse los tratamientos eficaces, el reforzamiento tendrá que ser mayor y se podrán usar chocolatinas).
El estudiante PIR necesita tener todo muy organizado. Su mesa quizás a ti te parezca un desastre lleno de folios, libretas, plásticos y carpetas. NO te equivoques: todo está perfectamente colocado y si mueves una sola hoja, él lo notará y montará en cólera.
El estudiante PIR puede ir adquiriendo ciertas manías conforme se acerca la fecha del examen y puede que se empeñe en comer hidratos los días de simulacro (cosas de la glucogénesis y no sé qué más). Además, notarás que los sábados se encierra en su cuarto durante 5 horas y mira con los ojos inyectados en sangre a quien se atreva a interrumpirle. 
El estudiante PIR habla mucho de percentiles. E intentará explicarte en qué consisten. No te preocupes si no lo entiendes, él mismo los podrá interpretar como le dé la gana.
El estudiante PIR SIEMPRE puede quejarse por algo: le duele la espalda, cómo se les ocurre preguntar el criterio C del blablabla.
El estudiante PIR no puede perder NI una hora. No les cambies los horarios: si él/ella te dice que queda a las ocho y media, es a las ocho y media. Si sólo queda para cenar y no para comer, no le agobies.
El estudiante PIR se ve viviendo en todas partes de España. Al estudiante PIR le da igual si le destinan en Kualalumpur: el estudiante PIR MATA por una plaza.

Pero, sobre todo y lo más importante, el estudiante PIR, a pesar de todo, siempre estará ahí para ti: es psicólogo, amigo y compañero. Te escuchará, te entenderá, comparte manuales y consejos y ha intentado aplicarse a sí mismo todas las técnicas que conoce, sobre todo las de relajación (y a ti también, sólo que tú no te das cuenta). Y por último, el estudiante PIR tiene un sueño y hará lo que sea por él. El estudiante PIR tiene paciencia infinita, ganas, optimismo. El estudiante PIR, NO SE RINDE.

martes, 25 de marzo de 2014

Querida Yo..

Hoy han salido las listas definitivas.  Sí, todos ya sabíamos desde hace algo menos de un mes si íbamos a obtener la tan ansiada plaza o no. Y sí, la mayor parte nos hemos puesto a ello o ya tenemos planeado el próximo año. Y desde el día que hicimos el examen, ha habido un torbellino de emociones en nuestro interior y hemos superado muchísimas cosas. Quizás, alguna de esas emociones se haya vuelto a revolver esta mañana al ver el número final. No es que haya cambiado mucho la cosa, pero ya no hay más. A partir de aquí, todos volvemos a empezar. Puede que hayáis sentido otra vez ese pellizquito en la boca del estómago, ese nudo en la garganta. Y habréis respirado, os habréis levantado.Y a seguir.
Y entonces me he puesto a pensar en lo joven que soy y lo joven que era cuando decidí embarcarme en esta aventura.  Como ya comenté por aquí, siempre había querido trabajar en el mundo de la Sanidad. Y desde que me decanté por Psicología, supe que haría el PIR. Y lo veía tan diferente a cómo lo veo ahora. Ni mejor ni peor, sino distinto. No creo que fuera sólo el hecho de que no hubiera tenido aún un contacto directo con la experiencia, sino que yo tampoco era del todo la misma.

Entré en la facultad con 17 años, después de mucha lucha. El segundo día, el decano nos dijo que él se quedó impávido en la primera clase de Estadística: "¿Esto es la Psicología?". No, claro, tú te imaginas analizando las personalidades de las personas, quizás tengas como referente máximo a Freud y te ves en una consulta resolviendo todo tipo de situaciones, o en un colegio feliz, o quizás en una empresa con traje. Y de repente empiezas a dar curvas de atención, a perros que salivan, cosas tales como "recuperación espontánea de la RC" y ANOVA. Y alucinas cuando te hablan de la prosopagnosia y te crees que sabes un montón de cosas. Sí, estamos empezando a aprender y eso te llena, pero no sabes todo lo que viene por delante. Y quizás el primer año te desmotives un poco cuando de psicología sólo sabes hacer un análisis de regresión múltiple y el efecto Stroop. Y bueno, el desarrollo del tubo neural, algo apasionante. Y te quedas ahí con la sensación de "yo qué hago aquí".

Y hoy pienso, ¿qué me habría dicho yo en ese momento?.
"No desesperes, la estadística sirve, tu TFG dependerá de ello, les sacarás miga a los artículos. Y todo esto, sirve. Es inherentemente interesante, tanto para tu vida diaria como para tu futura labor profesional. Tienes tiempo, tiempo de sobra para empaparte de los conocimientos, hablar con los profesores, buscar libros, escuchar a las personas y aprender de la vida. No tengas miedo, todos estamos igual de perdidos. Disfruta de cada clase, conoce a tus compañeros, ve a charlas y a conferencias. Siéntate en el césped, tómate una cerveza. No procrastines, pero no te quedes encerrada todo el día estudiando. Intenta dar el máximo de ti, absorbe."

Os invito a pensar qué os habríais dicho en cada año de facultad, en todo este tiempo. Imaginaos hace un año, cuando empezasteis a estudiar  el PIR. Pensad qué habrías necesitado de verdad deciros. Y ahora, parad. Dejad un momento los subrayadores, el foro, los manuales, las academias. Quedaos a solas con vosotros mismos, con vuestros sentimientos. Y pensad qué vais a necesitar este año que comienza. ¿Qué os querréis decir en un año? ¿Habréis llegado a vuestra meta?

Querido yo a los 17

Os invito a recordar por qué os embarcasteis en esta aventura. ¿Qué os llevo a coger este camino? ¿Qué os impulsa a continuar? Buscad en vuestro interior, revolved en vuestras entrañas. Ese motivo íntimo, ese cosquilleo que os hace seguir avanzando. Apuntadlo, guardadlo en un trocito de vuestro corazón y abridlo cuando os puedan la impotencia y el cansancio.

Y ahora, no miréis más hacia atrás. Ahora sólo queda el hoy y el mañana.

viernes, 14 de marzo de 2014

No te rindas.

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.


Mario Benedetii.

jueves, 13 de marzo de 2014

"Vive como si murieras para poder morir diciendo que esto mereció la pena".

Otra vez. Y miro al pasado y me resulta extraño y distante que haya pasado tan rápido todo. Hace un año estaba en las prácticas del hospital, emocionada como una niña pequeña, feliz levantándome cada día antes de las siete de la mañana, leyendo un libro sobre el TLP en el metro, saludando a las personas de recepción y al vigilante de seguridad de la puerta al llegar; abrir mi cuaderno de notas, hacer hipótesis, escuchar, observar, aprender, emocionarme; demostrarme a mí misma que mi sitio era ahí, en la consulta. El temblor de manos y la felicidad agarrada en mi garganta en mi entrevista con mi primer paciente. Cómo se me pasaba el tiempo volando con los niños. Y veía a los residentes: hablando de tratamientos que yo no conocía, de teorías que ni me sonaban. Y aprender, aprender. Y absorber, absorber. Imaginarme allí, con la bata blanca. El vuelco en el estómago que me dio cuando me confundieron con una residente. Sí, ese era mi destino, pero en ese momento no tenía claro en qué momento se cristalizaría. Ahora sé que nunca lo voy a saber, aunque ese día llegará, por supuesto. Pero hace un año, no sabía cuándo exactamente iba a prepararme el PIR: que si el MPGS, másteres de Clínica,que si la ley cambiaba a cada día, cada profesor nos decía una cosa... Pero empecé a buscar información, volví a esa academia por la pasaba todos los días durante mi infancia y lo decidí: me apunté al curso de mayo, mientras acababa la carrera. Me sentía más perdida que un niño en un centro comercial. Hablaban de cosas que yo no conocía, de autores que nunca jamás había oído, de un libro que llamaban "la Biblia" y no sé cuántas cosas más. Pero estaba tan feliz: me había decidido, ya estaba en ello, ya sólo quedaba mirar hacia delante.

Pasaron muchos meses, acelerados entre estas 4 paredes. Y van a volver a pasar. De hecho, ya lo están haciendo. Y entonces miras a tu alrededor. Tus compañeros se van dispersando, todo el mundo continúa con su vida. Algunos tienen trabajo, otros están en másteres, otros encaminándose hacia el Doctorado. Y de repente, te sientes atrás, como una niña abandonada de la que los demás se han olvidado. Te dicen planes y tú "siempre estás con lo mismo" y no puedes salir. Vuelves a leer lo mismo una y otra vez. Y entonces, puede que te desesperes. Piensas que "merecerá la pena", es tu SUEÑO. Pero, ¿cuándo llegará tu momento? ¿cuándo será tu día? Pasas por delante del Ministerio de Sanidad y te da un vuelco el corazón. Y entonces, tienes que cambiar la perspectiva y decir, ¡qué demonios!, ahora también MERECE LA PENA. Merece la pena madrugar, estar sentada durante horas y horas. Merece la pena renunciar a ciertas cosas. Porque merece la pena todo lo que estoy aprendiendo, maravillarme con la historia de la Psicología desde tiempos tan antiguos, ver cómo puedes palpar la magia saliendo de los libros, cómo tu cerebro va integrando los conceptos, cómo ves la realidad de otra forma. Ese manual con olor a nuevo, esos bolis de colores tan vivos, ese esquema en el que te esmeras durante horas. Los compañeros que vas conociendo en el camino, su altruismo, sus ánimos, su bondad. Me llevaré los libros el poco tiempo que me vaya de vacaciones y cuando esté estudiando, levantaré la vista y sentiré la brisa. Y sabré que estoy haciendo lo correcto, que sigo viva, que mi esfuerzo es mayor que el de muchos otros. Que quienes te quieren de verdad nunca han dejado de estar a tu lado y si los necesitas, solamente te basta con alcanzar la mano; que la esperanza que depositan en ti es lo más grande que puede haber.

Tenemos que disfrutar el camino o nos perderemos la vida misma. Con calma, paso a paso. Y entonces, llegaremos a la meta final completamente preparados para lo que pueda avecinarse. Y entonces, comenzará otra nueva sendera, otra importante parte de tu vida. Pero por favor, no te olvides de que ahora también es vida.

viernes, 28 de febrero de 2014

Mi experiencia PIR con CEDE

Hoy hemos sabido el número de orden y mi sueño recurrente de los últimos meses se ha hecho realidad; veréis, he estado bastante tiempo con la misma "pesadilla": miraba mi número de orden y era la 330 y entraba en pánico. Pues debería meterme a pitonisa o algo porque he quedado la 338, aunque he de decir que la reacción sí ha sido diferente: estoy muy pero que muy orgullosa. Recién graduada, habiendo estudiado 5 meses y con unos cuantos baches de por medio, he conseguido un número muy bueno (no olvidemos que somos 4.000 presentados). Sin embargo, no lo suficientemente bueno como para obtener plaza. Sí, mis médicos no daban crédito: "¡con tan buen examen!", pero el PIR es lo que tiene, que la ratio de plazas ofertadas/aspirantes es de 1/30ypico. Será que los psicólogos clínicos no hacen faltan, no sé, aunque con un vistazo rápido a cualquier servicio de Salud Mental se atisbe que no es así, más bien al contrario, debería haber muchos más. En fin, no me voy a poner a hablar ahora sobre ese tema (ya tocará, tranquilos, mi lado indignado siempre acaba saliendo ji), pero en estos momentos en los que comenzamos una nueva etapa, el camino hacia una nueva convocatoria, con esperanzas truncadas pero muchos sueños por delante, con desánimo y al mismo tiempo, muchas ganas, creo que siempre viene bien hablar un poco del tema de academias y formas de estudio.

Empecemos por el principio. Soy un bollito recién horneado y salido de la universidad, como quien dice. Comencé las clases presenciales de CEDE en MADRID en mayo, sin siquiera haber acabado la carrera. Como comprenderéis, no podía estudiar al mismo tiempo ya que aún tenía algunas asignaturas y el (dichoso) Trabajo de Fin de Grado que me trajo por la calle de la amargura. Me gradué en junio (bien por mí) y me fui una semanilla de vacaciones en julio, perdiendo 3 días de clase. Necesitaba descansar un poco después de la traca final de la carrera, así que realmente no me puse a estudiar en serio hasta agosto, que era el mes que nos dejaban en la academia "a nuestro aire" sin ir a clases ni simulacros ni nada. Ese mes lo pasé entre Madrid y la costa mediterránea, cargada con más libros en la maleta que bikinis (aunque he de reconocer, que fui algo lenta estudiando ese primer mes).

Intentaré exponer de forma breve el método de estudio con CEDE y el mío personal. Esto es algo tremendamente subjetivo así que no hay ninguna verdad universal y no tengo más experiencias con otras academias ni con más convocatorias, así que vedlo como lo que es, una opinión sin más que podéis tomar o no.

Clases: Eran dos veces a la semana, martes y jueves, por las tardes de 17:45 a 21:45, con un descanso de 30minutos entre medias. En mi curso, comenzaban en mayo y terminaban en noviembre (este inclusive). Empezamos por el área de Psicopatología y luego fuimos pasando por Evolutiva, Psicoterapias... etc. En CEDE, la parte de Clínica se divide a su vez en 4 partes y cada una de ellas la fuimos dando de forma salteada y Clínica Infantil no la dimos hasta el final (no sé si eso supuso una ventaja por tenerla más reciente o un inconveniente por no tenerla completamente afianzada).

¿Me sirvieron las clases realmente? Bueno, primero hay que contextualizarse en mi  situación: cual pececillo fuera del agua sin saber ni quién era Belloch (sí, la Biblia, era una hereje, qué pasa). Así que he de decir que, en muchas cosas, las clases sí me sirivieron, sobre todo en algunas áreas de Clínica y en Psicoterapias. En esos casos, sí me sirvieron para hacerme una muy buena idea global del temario y también en fijarme en detalles más concretos. Sin embargo, en otras áreas, para mi gusto si ya te habías leído más o menos el temario o eres rápido captando las cosas, no me ayudaron mucho las clases. ¿Por qué? No me servían de orientación. Yo soy muy holística y capto bien todos los rasgos generales y tal, así que en mi caso necesitaba que me metieran caña en "acordaos de este detalle", "diferenciad esto de esto otro" y blablabla. Eché de menos en algunas áreas que se repasaran más preguntas de convocatorias pasadas; en cambio, en otras, sí lo hacían y era genial. 
Con respecto a las áreas más "flojas" (en cuanto a número de preguntas en el examen) tipo Social, Básica... etc las clases sí me sirvieron para "no liarme mirándome cosas inúiles" y centrarme en lo importante, aunque eran soporíferas. Sin embargo, luego en el examen he visto que quizás hay que mirárselas más a fondo de lo que te transmiten en CEDE (y esto, con todo en realidad).
Es importante que tengáis en cuenta vuestra forma de aprender y cómo os ha ido mejor durante la carrera. En mi caso, la memoria auditiva es mi fuerte, por eso principalmente me apunté a las clases presenciales en un principio. Este año cambio de método, pero porque ya tengo la base y dispongo de más tiempo.

Simulacros: Me ayudaron mucho, sobre todo al final, para darme cuenta de qué tenía que volver a mirarme (Evaluación siempre fue mi lacra y las edades de los test, los subtests y las mil cosas se me olvidaban con facilidad). Sin embargo, siempre nos daba la sensación (y aquí si puedo hablar en plural porque lo hemos comentado bastantes alumnos de CEDE) de que los simulacros "siempre eran más difíciles de lo que sería el examen real, que nos servían para estudiar detalles pero que no eran representativos". ERROR. Para mí el examen fue mucho más difícil. Pero bueno, creo que los simulacros de todas las academias son muy útiles y completamente necesarios, ya no por los conocimientos y tal, sino porque son un verdadero entrenamiento de cara al examen. Es un examen de 5 horas y tipo test y hay mil errores que cometemos por ese simple hecho, por cómo es el examen y la situación del mismo. En mi caso, normalmente soy muy rápida leyendo y haciendo los exámenes (en la carrera siempre solía salir de las primeras y todo el mundo me preguntaba: "¿te ha pasado algo? ¿te ha salido bien?") y además, soy de las que no suele dejar ni una sola pregunta sin contestar. Pero en 5horas eso no vale: tenía que releerme las preguntas porque a veces obviaba detalles completamente necesarios, me daba mucho miedo arriesgar con tantas alternativas de respuesta... aún así, los simulacros me lo ventilaba en 3h y media (nunca pude estar más) y sin embargo, en el examen real, iba "escasa" de tiempo. Salí antes que muchos compañeros pero para ser yo, fui "lenta". 

Libros/Manuales: Desde CEDE siempre se nos ha animado a estudiar sólo por sus manuales/libros y no ampliar. CRASO ERROR. Sí, hay que ampliar o tener una memoria de caballo para todo tipo de detalles que vienen "escondidos" en los manuales. Entendedme, una persona que jamás se ha enfrentado a esto y no tiene ninguna base, si no le dicen "¡eh, fíjate en esto!" pues quizás, no se fija. Y no, no es que sea mala estudiante o que no me entere cuando leo, es que era una novata total. Por supuesto, todas las preguntas que tengo bien en el examen (174) ha sido gracias a los manuales de CEDE, está claro, no me he sacado nada de la manga (aparte de mis conocimientos previos de la carrera) y estoy muy contenta con ellos en ese sentido, pero sí que veo necesario ampliar: Belloch, Marino, Vallejo... van a ser mis nuevos mejores amigos este año. Ampliar con cabeza, claro, no soy una fotocopiadorasúpermáquinalectora y no puedo aprender hasta el infinito y más allá por mucho que la MLP sea ilimitada. Creo que el principal problema de CEDE es que las áreas más importantes de cara al examen y la labor del Psicólogo Clínico (Psicoterapias, Evaluación, Clínica...) son las que están más flojas en los manuales (aunque algunos profesores lo compensaban con creces en las clases, afortunadamente) y son las que precisamente hay que ampliar.

Eso sí, el libro con todos los exámenes comentados desde el 2000 es una auténtica maravilla. En las últimas semanas, era mi compañero de estudios permanente.
En los manuales además al final venían todas las preguntas PIR de ese área, normalmente ordenadas por temas. EH, tema importante, nos dieron libros con erratas e imaginaos el lío, yo segurísima de que había contestado bien las fases de la ludopatía y de repente, me daban una opción que no tenía nada que ver. ¡¡SOS!! 

Están más contextualizados que los manuales de otras academias, lo que para mí es vital porque soy incapaz de estudiar cosas inconexas, pero aún así, a veces sentía que me faltaba un hilo conductor, el cual a veces obtenía en cierta forma en las clases y a veces, no.
Creo que ampliando sí son unos buenos manuales para complementar y servir de base y para organizar lo que te estudies por manuales originales.

Dudas a través de internet: Para mí a grandes rasgos, lo peor. Sí, algunos profesores (contados con los dedos de una mano) me contestaba perfectamente a mis preguntabas y se molestaban en buscar bibliografía y extenderse bien en la respuesta (¡gracias!) pero otros se limitaban a repetirme lo mismo que me ponía en el libro (señores, sé leer). Lo mejor fue una duda de Experimental que he de mencionar en la cual la profesora afirmaba rotundamente que 0,27 era MENOR que 0,05. Sin más comentarios, por favor. 
El principal problema es que no les puedes dar el feedback de "eh, que no te estaba preguntado eso", así que te quedas con las ganas. Si tenéis dudas, mejor acudid a las tutorías.

Tutorías: No están nada mal, todo depende del profesor. No acudí a muchas, también he de decirlo. A día de hoy, las habría explotado más.

Esquemas de clase: Me han ayudado bastante en muchas cosas, son un buen recurso para repasar pero no para estudiar, ni siquiera en los últimos repasos excepto cosas puntuales. Son un magnífico complemento que, si os apuntáis a CEDE, os animo a aprovechar, pero recordad que lo mejor son las reglas/esquemas/gráficos o lo que queráis, autoelaborados.

Mi forma de estudio: No seguí el planing de la academia porque como ya he explicado, iba con retraso con respecto a mi grupo, así que fui a mi airea según mis necesidades. El primer mes, agosto, como ya he dicho, fui lenta. Psicopatología me la había estado mirando " a la par " con las clases de la academia (luego me la repasé mil veces porque realmente mi cerebro no había asimilado bien los conceptos), así que realmente empecé con Biología y seguí con Evaluación. Fue un gusto poder estudiármelas en la playa porque son asignaturas dudas. En ambas intenté completar al máximo los esquemas de clase y hacerme mis propios apuntes, ya que sabía que eran asignaturas de memorizar muchas cosas, complejas y de las cuales no llevaba buena base de la carrera. Esto me salvó y lo digo muy en serio y al final en el examen, me han ido bastante bien.
Después de esto y conforme avanzaban los meses, intenté planificarme. A ver, es completamente imposible seguir cualquier calendario que os pongáis a rajatabla. No os martiricéis por no acabar en la página exacta en la hora exacta que os habíais propuesto. Yo tardé mil años en estudiarme Evaluación, Psicoterapias la tuve que repasar muchísimo (aunque la parte de Sistémicos la disfrutaba cual enana) así como Psicopatología, los Tx. Faciticios y compañía no me entraban ni para atrás (aunque al final he tenido pleno de aciertos en el examen^^); sin embargo, Infantil me la ventilé en 3 días y era un placer repasármela, lo mismo con Psicosis...etc. Así que a veces me retrasada y otra veces, adelantaba el trabajo. Los objetivos iban de 10 en 10 días,más o menos.

Para mí, la clave fue hacerme miles de millones de esquemas, reglas, repasar,repasar,repasar. Posits por aquí, mapa conceptual por allá, colores por todos los lados, gráficos a boli, luego a lápiz. Yo estudio mucho mejor de mi puño y letra y lo recuerdo mejor.

¿Amplié? Absolutamente nada. Y me arrepiento, pero tampoco me daba mucho tiempo en 5 meses. 
¿Ampliaré este año? Sin duda. De hecho, me cambio a FOCO online desde marzo.
¿Por qué me cambio? Creo que CEDE me ha aportado una base muy buena y voy a seguir utilizando en parte sus manuales, está claro; pero, en mi caso, creo que la clave va a ser leer de las fuentes originales, con la forma propia de expresarse del autor, fijándome en detalles y más detalles. Me he apuntado al online por dos cuestiones principalmente: 1) vivo en Madrid y no pienso irme hasta Santiago de Compostela donde está la sede (bien simple) y 2)creo que con tanto tiempo y queriendo ampliar bastante, es mejor que me administre yo a mi manera como quiera, sin tener que regirme por horarios impuestos, obteniendo mayor flexibilidad.
¿Por qué me cambio a FOCO? Principalmente, porque su método de estudio es por manuales y es una academia bastante reconocida, con historia en esa forma de estudiar. Además, disponen de tutores personales con los que puedes hablar y preguntar todas las dudas, lo que para mí supone la principal ventaja y diferencia (aparte de los manuales) con respecto a CEDE. Yo necesito eso, pero esto sí que es completamente personal.


Bueno, espero que esta entrada sirva a quienes anden un poco perdidos por estas fechas y ¡¡mucho ánimo!!
Lo conseguiremos, tarde o temprano,porque somos perseverantes, luchadores y el SNS se merece unos psicólogos como nosotros^^


jueves, 27 de febrero de 2014

"Más que humanizar el parto, hay que mamiferizarlo"

La frase que titula la entrada es del ginecólogo francés Michel Odent, uno de los principales defensores del parto fisiológico y de las bañeras de dilatación.

http://www.serpadres.es/embarazo/parto/entrevista-michel-odent-parto-natural.html

Me ha venido a la mente este señor debido al siguiente  vídeo que circula por las redes sociales
en el que se muestra cómo un bebé recién nacido por cesárea se aferra al rostro de su mamá y llora desconsoladamente cuando lo apartan de ella. El vínculo, ese vínculo madre-hijo favorecido, entre otras cosas, por la oxitocina que se segrega durante el parto. La oxitocina es liberada espontáneamente por nuestro cuerpo en diferentes ocasiones en forma de "oleadas". Como hormona que es, se rige por el eje hipotalámico-hipofisiario y necesita de un mecanismo de feedback para controlar su liberación. Esto explica que las contracciones que anuncian el alumbramiento no sean continuas hasta casi cuando se va a producir el parto. El cuerpo humano es sabio, señores, y esto ocurre por algo. Así, el dolor más intenso ocurre cuando viene esa ráfaga de hormona que provoca la contracción y poco a poco, se va incrementando mientras la vagina se va dilatando, para funcionar con toda su fuerza y potencia en el momento preciso. Salvo complicaciones, el parto debería ocurrir así. Sin embargo, observamos que cuando la parturienta acude a urgencias, lo primero que hacen es meterle un bolo de oxitocina. ¿Qué provoca esto? Es bien sencillo: rompe el mecanismo natural del cuerpo y la liberación de la hormona pasa a ser de forma continuada. Y ahí es cuando la mujer empieza a sufrir unos dolores continuos y reza para que le pongan pronto la epidural. Además, no es raro que le obliguen a ponerse un enema y a estar tumbada boca arriba (perdónenme, pero yo creía recordar que la fuerza de la gravedad era hacia abajo). En ocasiones, se rompe la bolsa y, casi siempre, se realiza una episiotomía. Además, es común que el personal sanitario haga y deshaga a su antojo, tan sólo deseando que el parto acabe cuanto antes. Y sino, a la mínima de cambio, se realiza una cesárea (obviamente, hay muchos casos en los cuales son necesarias, eso no lo niega nadie), la cual impide que el niño pase por el canal del parto (la vagina), acto por el cual de nuevo liberamos hormonas que 1) aplacan el dolor y 2) permiten de nuevo el desarrollo del vínculo afectivo. No digamos ya el ambiente nada íntimo en el que se encuentra la parturienta: abierta de piernas, en un lugar frío y estéril, con unas cuantas cabezas mirando.

http://www.guiainfantil.com/blog/bebes/vinculo-afectivo/el-recien-nacido-que-no-quiere-separarse-de-su-madre/

Todas estas prácticas no son recomendables. Y oye, que no me lo invento, que lo dice la OMS, así que aquí os facilito una guía rápida:

http://elpais.com/elpais/2013/03/25/media/1364230325_726582.html

http://elpais.com/elpais/2013/03/23/media/1364000462_485154.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/22/actualidad/1337716285_497698.html

Todo esto me ha recordado a un seminario al cual asistí en el ISEP de Madrid impartido por el neuropsicólogo y sexólogo Raúl Espert. Él nos explicó mucho mejor que yo las ventajas del parto fisiológico y lo ilustró con sus propios casos particulares: sus hijos. Incluso nos puso un vídeo de uno de los partos de su mujer en una bañera. A continuación, os dejo su canal:

http://www.dailymotion.com/playlists/user/raulespert/4


Como reflexión final, podría decir que no estoy completamente de acuerdo tampoco con el señor Odent (los hospitales, las cirugías, los medicamentos... salvan muchas vidas en los partos y también da confianza saberse en las manos de profesionales) y yo, particularmente, nunca pariría en mi casa ni en ningún otro sitio que no fuera un hospital, pero no estaría mal que al menos las recomendaciones de la OMS se llevaran a cabo para poder tener el mejor parto, a nivel sanitario y emocional, posible.

PD: ¡No se me echen los médicos encima, por favor! Espero que haya quedado clara mi postura: a favor de los hospitales, de todo lo que tenga que ver con la medicina y prevenir riesgos, ¡pero con cabeza! La propia medicina nos indica que se están haciendo mal las cosas. Y sí, no todos los ambientes son fríos, no todos los profesionales quieren que "el parto se acabe cuanto antes". También lo sé. Pero es una impresión que he obtenido de muchas mujeres. Sin embargo, como todo, este tema es subjetivo (lo que no lo son son los hechos científicos).