martes, 14 de abril de 2015

¿Qué quieres ser de mayor?

-¿Qué quieres ser de mayor?
-Quiero cuidar a las personas.

Después de un año y medio preparándome la oposición, a veces me olvido de hasta dónde he llegado. A veces, sólo a veces, me frustro y me martirizo pensando en "el tiempo que estoy perdiendo", por la impotencia y la incertidumbre de "cuándo llegaré a mi meta". A veces, pienso que me he equivocado. A veces, pienso que sería igualmente feliz haciendo cualquier otra cosa. A veces, olvido las noches que pasé en el hospital deseando dejar de ser la paciente para ser la profesional. A veces, subestimo el esfuerzo que hice sacándome segundo de bachillerato en un mes. A veces, no recuerdo que hice un pedazo de selectividad y que yo, sí, yo, elegí Psicología por encima de todas las demás cosas. A veces, peco de soberbia y prepotente pero, también a veces, peco de hacerme pequeñita, de minusvalorarme y acobardarme.

A veces, me parece irreal la seguridad con que puse "Psicología en la UCM" en el formulario de inscripción; yo solamente quería poner esa opción: era MI opción, la única válida. A veces, olvido el cosquilleo en el estómago cuando tuve mi primera clase en la facultad (Estadística,¿qué tiene que ver esto con la Psicología? y aún así, me encantó). A veces, lloro de tristeza y necesito recordar que también lloré de alegría el primer día que tuve prácticas en el hospital. A veces, olvido a mi primera paciente en solitario (Ángela); no, miento, a ella nunca la podré olvidar. O cómo se me caía la baba con el nene de 3 añitos mientras lo evaluaba a través del juego. La enorme emoción y curiosidad en las sesiones clínicas, aprendiendo de los mejores, pensando, reflexionando, intercambiando hipótesis e ideas. Los cursos, los libros, los documentales, las películas, los testimonios.

No, no, no. ¿Cómo voy a poder olvidarlo todo? ¿Cómo puedo siquiera pretender fingir que esto no es lo que quiero hacer? Cómo hacer para no emocionarme, para no ser empática, para que no me guste escuchar. Sería mucho más fácil que esto no me gustase, que no tuviera esta vocación que no sé de dónde narices me viene. Mi vida podría ser mucho más ligera, liviana, sencilla. Podría no querer ser Clínica ni hacer Psicooncología. Podría no querer escuchar lo mejor y lo peor del ser humano, podría no acompañar al sufrimiento, darle la mano y andar con él por el camino. Podría, en definitiva, no ser yo.

Pero aquí estoy, recordando. Recordando por qué, desde siempre, he querido hacer y ser esto. Que por mucho que quieras olvidado, lo que llevas pegado bajo la piel es imposible de ocultar.

Quería ser Psicóloga, quería ayudar a los demás. Quería. Y ahora, lo soy: soy Psicóloga. Aún me da miedo decirlo, aunque ya terminé la carrera en el 2013. No me parece lo mismo decir "he estudiado Psicología" que "soy Psicóloga". Pero lo que soy, con todas y cada una de las letras, es lo que siempre he sido y he tenido que ser. Y seré Psiconcóloga. Al menos eso, tiene fecha. Y, por fin, seré Psicóloga Clínica. No sé cuándo, pero lo voy a ser, no hay duda en ello. Ninguna. Y seguiré siendo, cada día de mi vida, porque nunca se termina del todo, porque siempre hay algo nuevo en tu interior y en los demás.

Seguiré esforzándome cada día, Me esforzaré en el máster, me esforzaré en el PIR, me esforzaré en la residencia, me esforzaré cada segundo con cada paciente, me esforzaré con mi familia, me esforzaré con mis amigos. Me esforzaré conmigo misma. Y nunca jamás, olvidaré todo lo que me he esforzado y tampoco todo lo que no he luchado y podría haber hecho. Porque cada mínimo paso, cada quiebro, cada curva y bache, todo ello, me ha llevado a estar hoy aquí: soy Psicóloga.

miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Hay alguien ahí? Crónica del post-PIR o la vida misma.

¿Estoy siquiera yo ahí?

Los cientos y picos siguientes a los privilegiados y afortunados de la plaza, estamos a la sombra. Unidos, uña y carne, en el ánimo mutuo, el recelo, la tristeza, el anhelo, el sueño. El sueño. Por encima de todo, el sueño. Nuestro sueño. Hacer el PIR no es un paso "natural" para lxs psicólogxs, no es un trámite más. Solamente, para aquellos que queremos hacer la especialidad de Clínica y la queremos ejercer de forma legal. Y la mayor parte, no lo conseguimos. Algunxs, no "lo conseguirán nunca" (no me quiero incluir en ese grupo aún).

Esta convocatoria ha sido rara, muy rara. Un examen sin un sólo criterio diagnóstico, ni una pregunta de Psicoanálisis... aún no hemos entrado a valorarlo del todo, pero ha sido raro. Ni más ni menos difícil, pero sí diferente. De repente, no sé cuántas preguntas de Psicopatología de la Afectividad. Ale, porque sí. Que eran esos temas que "te los miras por encima porque cae una pregunta cada muuucho y además, hace muuucho que no cae ni una pregunta". Zassssssssca. Que te las sabes, pero ya te descoloca un poco. Y luego, fallas la más fácil de Reserva pero anulan la que veías "obvia". Eso sí te han corregido bien el examen en el Ministerio las DOS veces que se han equivocado (gracias por aumentar nuestra agonía^^).El caso, que ha sido raro.

 Salí del examen tranquila y contenta. Dominaba muchas cosas que el año pasado, ni me sonaban. Sabía que tendría fallos tontos, pero me arriesgué al máximo y dejé sólo 3 en blanco (¡mi objetivo era dejar menos de 6!). Comienzan los compis por el foro a corregir preguntas. HORROR, voy contracorriente. Se ve que mi cerebro funciona al revés que el de la mayoría porque aquellas en las que hay controversia, he contestado casi en solitario. Bien, vamos bien. En fin. Sale la plantilla del ministerio y...oh, Dios mío, oh... hablo con compis, miro listas... según todas las quinielas estaría... ¡¡de las primeras!! Vale, vamos a intentar ser cautos... Quizás tan tan arriba no, porque este año puede que suban las notas pero...¡dentro seguro! Intento no hacerme ilusiones pero me las hago y me las hacen. Y lloro. Y grito. Procuro mantener la calma pero me es imposible, estoy rozando mi sueño con la yema de los dedos. Una diminuta parte de mí sigue teniendo muuucho miedo, pero me animo a dejarme disfrutar por una vez de la experiencia después del horroroso enero que pasé. Comenzamos a hacernos nosotros mismos la listas provisionales en el foro y...¡sigo dentro! Algo más bajita que años anteriores pero..¡dentro! Y de repente, HOSTIAS, ¿de dónde sale toda esta peña? ¿¿608 puntos?? ¿HOLA? Y me voy quedando en el límite. Voy perdiendo las esperanzas. Como dije, razono al contrario que la mayoría y en eso, nunca salgo beneficiada en las impugnaciones (el año anterior, no subí ni un mísero puntito). Me dicen que no me rinda, que mantenga la fe y yo repito que, simplemente, soy realista: ¿por qué seguir sufriendo hasta el final? Y, efectivamente, no subo ná de ná con las impugnaciones. TOMA YA. Me voy a quedar a poco, me voy a quedar a poco... con mis 184,67 netas, mis 194 aciertos y mis 3 en blanco...¡me voy a quedar a poco! Otro año más. Otro año más para mi espalda, para mi cabeza, para mis ojos, para mi cuerpo y mi alma. Y encima, retrasan la salida del número de orden. Yo sólo quiero descansar, dejar de pelearme con la gente que me dice "la esperanza es la último que se pierde" (cuando yo quería darles con un cazo en la cabeza, nos os ofendáis amigxs y familiares si leéis esto).

Llega el día. Mi número: 203. Ya está. Por fin. Ya había llorado todo lo que tenía que llorar, ya había pasado mi duelo. Estaba preparada para la tristeza; sin embargo, no estaba preparada para otro sentimiento que, por lo general, me es ajeno: la envidia. Sí, lo reconozco, tengo envidia. Y siento una impotencia profunda: he hecho todo lo que podía hacer y lo que pensaba que debía. Y por cierto,¡olé qué notazas! El número 118 de este año (nota de corte para el turno normal) es prácticamente la misma nota que el número 1 del año pasado :) el último tiene 578 puntos (si no estoy mal informada).

Así que intento no pensar en la Psicología, no hablar de nada de ello. Pero forma parte de mí, la elegí, es mi vocación, no es simplemente una profesión.. de modo que comienzo a replantearme toda mi vida. TODA. Todos mis valores, mis convicciones, mis deseos, el camino que he recorrido y por qué estoy aquí. Comienzo a hacer cambios, aunque cada semana es un palo que me vuelve a dejar la cabeza un poco gacha; de todas formas, aquí sigo,¿no? No me voy a dejar la salud y la vida estudiando, lo tengo claro; como me dijo mi médico el día que supe el número: "sigue persiguiendo tus sueños pero recuerda que tú vales mucho más que para un PIR". Creo que son las palabras que más me han servido de todas las que he ido oyendo y leyendo estos meses.

Me he querido convencer de que NO quiero hacer esto, de que no me hace falta ser Psicóloga Clínica ni hacer la Residencia. Pero es que voy al hospital a urgencias y me entra un cosquilleo en el estómago que no puedo evitar; las mariposas cabalgan a sus anchas por mí cuando oigo algo sobre un nuevo tratamiento para la esquizofrenia o cuando me piden consejo sobre el TLP; que la emoción se me atasca en la garganta imaginando una interconsulta en Psicooncología. En conclusión: estoy enamorada de la Clínica. Leo las reflexiones de mis compis que han sacado plaza (no sólo del PIR) y aunque se me bañan los ojos en lágrimas y vuelvo a sentir esa (puñetera) envidia.. siento que ese es mi destino. Nací para esto. Nací para estar en una consulta, para escuchar a los demás, para aprender y luego, no aplicar nada a mi vida (o sí, quién sabe). Nací para madurar en una profesión que es dura, que te va dando de leches con la realidad del sufrimiento y la esperanza humanos, como el cuero deja atrás su blandura.

Tengo muy claro que quiero esto. Todo lo demás: ni idea. Pero sé que quiero esto, sé por qué estudié Psicología, sé por qué quiero hacer el PIR. También sé lo que no quiero: rendirme, conformarme, amargarme, malgastarme, echarme a perder. Menos es nada,¿no? Ya lo dije: mi relación más larga, ha sido y es con el PIR, con sus Vallejo, Belloch, Marino, Caballo, Ballesteros... sus criterios DSM y CIE, su farmacología, su disonancia cognitiva, sus teorías jerárquicas de la inteligencia, sus Cinco Grandes... hasta lo que no me gusta, me encanta. Es una verdadera relación de amor y odio, de altibajos, de reproches y malas caras pero, sobre todo, es una relación de vida al completo. VIDA. Aunque vosotrxs me veáis "parada", todo el día estudiando "sin hacer nada". Esto es mi vida, es mi sueño. Cada día que paso sentada, horas y horas, estoy cumpliendo un sueño y probándome a mí misma que puedo hacerlo, contra todo pronóstico y contra todo consejo. Que mi médico me dijo : "¿estás segura de que quieres hacerlo?" y no dudé ni un segundo en contestar..

Aún no tengo del todo fuerzas para volver a empezar y de momento, los palos en diferentes formas y con distintos disfraces, siguen llegando. 2015 está siendo tela telita tela marinera. Y navegaré sobre olas y tempestades, yo soy dueña de mi propio timón. No pretendo ser el colmo del optimismo, aunque por lo general suelo serlo. Pero hoy no, hoy reconozco que esto es muy duro, que esto duele, que esto no es fácil, que esto no es lo que esperaba, que estoy cabreada y agotada, que esto ofuscada y triste. Todo eso, lo hago mío. También digo que merece la pena. AHORA, HOY, EN ESTE MOMENTO. Esta mereciendo la pena, aunque mi sacroilíaca opine lo contrario (pues tú te callas, que aquí la que manda soy yo, ya nos apañaremos tú y yo para estudiar este año).

Estoy dolida, pero a cabezota no me gana absolutamente nadie.

Comenzamos en breves, nuevo reto: 200 aciertos,  3 en blanco.

¡GO!

lunes, 9 de febrero de 2015

Mi segunda experiencia PIR

Aviso a navegantes: Entrada larga y puede que algo tediosa. Tirad de xantinas antes de comenzar.


Tenía pensado hacer esta entrada algo más tarde, como el año pasado, tras saber mi número de orden definitivo y demás. Sin embargo, muchos me habéis preguntado qué tal este año con la academia y por mi método de estudio así que he decidido adelantarme un poco. Eso sí, no voy a hacer alusiones al examen porque me parece que está todo demasiado verde aún y que nos queda todavía el trecho más importante del camino, la última cuesta antes de llegar al final y por fin, descansar.

El año pasado me preparé durante cinco meses, más o menos, nada más acabar la carrera con CEDE. Hay una entrada majísima que se llama "Mi experiencia PIR con CEDE" donde podéis ver qué tal me fue. Así en resumen, quedé la 338 y satisfecha conmigo misma, pero decidí cambiar la forma de estudiar por cómo me vi en el examen y por mi personalidad.

Quiero recalcar que esto no es ni propaganda ni ataque hacia ninguna academia. Voy a relatar mi experiencia y decir mi opinión, con lo bueno y lo malo, teniendo en cuenta que es totalmente subjetiva y que esta es la segunda vez que me he presentado al examen y que por tanto, ya tenía una base de conocimientos no sólo con respecto al material, sino al examen en sí mismo.

Lo primero que he decir es que lo que ha cambiado considerablemente esta segunda vez ha sido mi actitud. El año pasado no quería saber nada de nadie, apagué el móvil dos días antes del examen, casi no tocaba el facebook ni quería hablar sobre el tema. No miraba el calendario y no salía. Este año, con más tiempo por delante y sabiendo que no iba a poder estar a tope 11 meses encerrada en mi casa, he intentado salir más, hablar con la gente, desahogarme haciendo el tonto. ¡Hasta salí en Nochevieja! A ver, no es plan fiesta a tope pero sí lo suficiente para despejarme. Además en el mes de enero me han ocurrido muchas cosas a nivel físico y mental y no lo he dado todo de mí. No podía madrugar, muchos días no podía estudiar por diferentes motivos y eso me ha hecho ir al examen con otra mentalidad, de que al fin y al cabo "era sólo un examen" y que  tampoco hay que dejarse la vida en ello. Lo hice realmente tranquila, en contraste con el año pasado que me puse a temblar y todo. Creo que tomar distancia de las cosas y ser realista (es imposible mirárselo todo y acordarse de todo todo todo y no tener nunca jamás de los jamases, fallos tontos) me ha hecho estar más centrada, aunque a ojos ajenos "haya estado haciendo más cosas" (me he sacado otro título en estos últimos meses porque me cuesta mucho estar haciendo sólo una cosa). Así que bueno, os animo a cambiar un poco la filosofía de vida :)

Academia FOCO 

Bueno, decidí cambiarme de CEDE a FOCO este año por lo que ya comenté en la otra entrada. Yo soy muy holística y los rasgos principales así grosso modo, los capto bien; CEDE me dio la base, pero para el examen es necesaria la excelencia y yo necesitaba leer directamente de manuales, ver el razonamiento de los autores, como si fuesen "novelas".
Escogí el curso online de FOCO que comenzaba en marzo. Si os habéis presentado unas cuantas veces más (no como yo que realmente sólo llevaba 5 meses previos de preparación y no estaba excesivamente saturada), creo que es demasiado pronto comenzar en marzo. Yo a día de hoy, si tuviese que estudiar otro año más para una tercera vez, empezaría como mínimo en abril y me daría tiempo a mirármelo todo ya teniendo manejados los manuales. Pero bueno, había otro curso que comenzaba en agosto y me parecía demasiado precipitado, así que me decidí por este. Comencé el 10 de marzo a estudiar y una semana después, comenzaban las clases online.

Os explico el funcionamiento de FOCO online: ellos te mandan una guía donde en cada área y tema, te indican la bibliografía básica que te tienes que mirar y la complementaria, libro por libro, página por página, con recomendaciones sobre lo que es más importante mirarse en cada uno. Esta guía es un verdadero tesoro para quienes no teníamos ni idea de por dónde empezar (por mucho que me mirase el foro, me saturaba viendo tanto libro). La seguí prácticamente a rajatabla en algunas áreas (en otras no, he de decirlo). Por otro lado, están las clases, que las puedes ver en el área de alumnos y consisten en un power point sobre el que la profesora ha grabado su voz, explicándote el contenido; yo me las veía una semana después de haberme estudiado lo que correspondía y he de decir que algunas estaban muy bien, sobre todo al principio, para "estudiar de otra forma" y fijarte en algunos detalles que iban indicando o que no venían en manuales (el dichoso DSM-5 y la comparativa con el DSM-IV.TR); los powerpoint me los imprimí para la segunda vuelta, al principio no los usé y ya luego, con el material bien machado, los completé para tener unos ultra-resúmenes par estudiar en tercera y cuarta vuelta. También teníamos todos los que estábamos online, una tutora que es quien nos ha ido dando los feedback de los simulacros, aconsejándonos y demás y dándonos apoyo moral; ella no resolvía dudas académicas, para eso teníamos el foro en el área de alumnos, según las áreas, donde colgábamos preguntas y tanto el profesor que tocase como los propios alumnos, podían contestar las dudas; este punto me gustó porque podías "responder a las respuestas", es decir, que si no te había quedado claro algo, podías continuar con la conversación hasta que lo tuvieses claro y además, ver las dudas de tus compañeros. Además, cada mes nos llegaba a casa el simulacro que tocase (y las preguntas de las áreas que nos tuviésemos que estudiar ese mes) teníamos una fecha marcada para hacerlo aunque nos daban unos días de margen para enviar las respuestas (o bien escaneadas o bien le decías tú a la tutora cuántas habías fallado en cada área y tal, yo optaba por esta segunda opción porque me gustaba corregirme yo el simulacro y hacerme mis propias estadísticas); la tutora en la semana siguiente te contestaba diciéndote tus puntos fuertes, dónde tenías que apretar y tal y además, aparecíamos ordenados en una lista con las puntuaciones netas; al principio éramos "menos" alumnos pero luego se unieron los del grupo de agosto y la verdad es que éramos una buena muestra "representativa", así que a mí me servía el "número de orden" para ver mi progreso con respecto a otras personas (además los de agosto muchos ya han estudiado antes y por eso se apuntan más tarde). Los simulacros me han parecido todos en general, difíciles, acorde a cómo podría ser el examen real y eso me ha gustado mucho porque me daban la sensación de que fuesen más reales. Por último, la academia nos ponía a disposición unos resúmenes de Social, Metodología, Evolutiva, Evaluación, Psicoterapias y Cognitiva que teníamos que pagar aparte pero que merecen la pena muchísimo y me parecen completamente vitales remirarse unas cuantas veces, sobre todo la parte de Psicoterapias (los tratamientos de Infantil, Adultos y Salud) y también, un cuaderno de ejercicios que nos llegó más tarde que está absolutamente genial, es difícil y te hace fijarte en detalles que "te crees que te sabes" pero al final, acabas pasando por alto. A mí esto en particular, es lo que mejor me viene

Brevemente, voy a decir las áreas en las que sí he ampliado siguiendo el método de FOCO  y aquellas en las que, aunque me he mirado los resúmenes de FOCO, he optado por "no ampliar":
* Psicopatología. Sí
*Psicoterapias. Sí
*Básica. Muy poco he ampliado, he tirado de resúmenes de foco, los powerpoint de la academia y el manual de CEDE.
*Evolutiva. No. Resúmenes de foco, powerpoint y CEDE.
*Social. No. Resúmenes de foco, powerpoint  y CEDE.
*Evaluación. Muy poco. Resúmenes de FOCO, powerpoint y CEDE.
*Personalidad-Diferencial. Sí.
*Experimental/Metodología. No. Resúmenes de FOCO y CEDE.
*Bio y Farma. No. Sólo con CEDE.

Los manuales que me he mirado han sido los siguientes:
-Belloch. Sí, absolutamente, de cabo a rabo, varias veces. Es la Biblia.
-Marino. Sí, sobre todo los temás más importantes.
-Vallejo. Absolutamente. Vital, básico, pordiosnolodejéisdemirar,
-Amigo. Me lo he mirado un poco, los temás más importantes, hacia el final (al principio tiré de los resúmenes para Salud).
-Caballo (Infantil). Me lo leí al principio porque me gusta cómo están estructurados los libros y me servía para mirarme cosas rápidamente.
-Comeche. Me lo miré al principio igual y luego los temás más importantes otra vez. Lo tenía más machacado de la carrera, así que me acordaba bien y no le he dado demasiadas vueltas.
-Olivares. Sí, entero. No estudié con él en la carrera para nada y casi me da un algo, pero es importantísimo.
-Labrador. Sí, los temas más importantes. Estudié con el propio Labrador en la carrera así que me acordaba bastante bien y por eso necesité mirármelo menos también.
-Ruiz. Un poco, al comienzo.
-Ballesteros. Un poco en primera vuelta, haciendo un esfuerzo titánico porque es un libro que odio, se me hace pesadísimo, tengo mal recuerdo de la carrera y no lo trago. No he sido capaz de volver a cogerlo.
-Sánchez-Elvira. Sí, entero, en primera y segunda vuelta. Me encantó leerlo, es ameno a pesar de ser muy gordo y tener mucha información. Me sirvió para afianzar partes que el año pasado llevaba colgadas por los pelos.
-Bermúdez. Sí, igual que el S-E.
-Rita. Sólo lo más importante un par de veces.
-Feixas. En primera vuelta casi todo lo recomendado por la academia y en la segunda, rápidamente lo más básico.
-Fernández-Abascal. Sólo en primera vuelta. No es demasiado pesado, pero no me hacía falta mirármelo de nuevo.

Ahora llegan, las temidas 4 vueltas al temario:

1 vuelta: desde el 10 de marzo hasta la última semana de agosto. Aquí me di cuenta de dónde me había metido realmente. La cantidad de material con respecto a CEDE es atronómica y no había manejado nunca los Belloch, por ejemplo, que es con los libros que empecé. Aún así, me gustó mucho estudiar de esta forma porque me fui dando cuenta de que muchas cosas que me sabía "sueltas" tenían relación, me leía los estudios y encontraba el sentido de las conclusiones,,, al fin y al cabo, estaba aprendiendo y eso me placía. Cogí resúmenes que hay colgados en el foro (¡¡mil gracias quienes los dejáis tan desinteresadamente) y me iba apuntando todas las cosillas en los márgenes y tal. Es decir, aunque no me hice "resúmenes propios" tal cual, sí los trabajé mucho y luego en hojas sueltas me volvía a hacer esquemas, me repetía hasta la saciedad la clasificación de las afasias y cosas así que se olvidan y hay que afianzar una y otra vez. Me cogí resúmenes de Evaluación, Psicopatología, Psicoterapias, Bio-Farma... además de los de la academia. Me hacía las preguntas, por supuesto, antes y después de estudiar lo que tocase para ver la evolución o la falta de ella jeje. Empecé con buen ritmo, animada por haber quedado "bien el año anterior", procurando madrugar (soy casi incapaz pero lo conseguí en esta primera vuelta). Me dejaba unas horillas libres por las tardes para disfrutar y hacer cosas y NO estudiaba los fines de semana salvo fuerza mayor.  La última semana de agosto, me la tomé libre pero estuvo todo el verano estudiando. Más que el año pasado y a mejor ritmo. En la playa con mis libros y muerta del asco, pero me quedaba el consuelo de irme un ratín a la playa a desconectar (que no es moco de pavo, hay muchas personas que no tienen esta oportunidad). No estuve sólo dedicada al PIR, también estuve en la junta directiva de una asociación hasta noviembre y tenía que presentar proyectos y demás. No puedo estar a una sola cosa, aunque los últimos meses me forcé a dejar de lado algunas para intentar "centrarme. Terminamos la primera vuelta, con lo gordo mirado pero sin memorizar demasiado aún.

2 vuelta: septiembre y octubre, básicamente. Aquí en octubre me saqué el título de experimentación, estuve varias semanas en La Paz de prácticas y estudiando para el examen, así que no sé cómo me apañé realmente, pero bueno. Lo hice, me agoté y lo disfruté. Aunque parezca raro, me recargó en cierto modo las pilas. Fui mucho más rápido, siguiendo el planing de la academia y empecé a ocupar algún sábado estudiando. Los domingos no, nunca jamás de los jamases hasta el final prácticamente. Empecé a hacer ejercicio a diario, dentro de lo posible, algo que he mantenido hasta enero. Me volví a mirar muchos manuales y comencé a memorizar de verdad muchas cosas. Le empecé a meter más caña a mis dos talones de aquiles: Evaluación y Personalidad. Empecé a hacerme macrocuadros de tratamientos y a darle duro a Salud, que la llevaba flojísima del año anterior.

3 vuelta: algo de noviembre y sobre todo, diciembre. La locura total, el agobio absoluto, el horror. Me imprimé los powerpoint, los completé con los manuales y los resúmenes, me miré muchas cosas a conciencia y me hice mis libretas: dos para tratamientos de adultos e infantil y una para los tests de evaluación. Me apunté todo, todo, todo, me repasé las cosas mil millones de veces. Los componentes de los tratamientos, cuáles se usaban para crónicos, cuál para evitar recaídas, cuál para mejorar no sé qué. Es vital. Es lo más importante de todo el examen. Hay contradicciones entre manuales así que en adultos, nos quedamos con Vallejo que es más reciente y está actualizado con nuevos estudios. Empecé a apretar el ritmo de estudio, alargando las tardes sobre todo hasta la hora de la cena y un poco más. Me forcé porque empezaba a ver que era inabarcable todo lo que había visto anteriormente y que "se me olvidaban cosas" y tenía que volver a mirármelas.

4 vuelta: enero. Ha sido un mes malísimo. No he madrugado, he tenido muchos días de no estudiar y demás. Me volví a mirar algún capítulo importante de Vallejo, los resúmenes de los compis y los de FOCO y sobre todo, mis adoradas libretas. Fui "lenta" para fijarme bien en los detalles que a mí se me pasaban siempre. Memoricé muchísimo, una y otra vez. Pero no le pude dar duro hasta la semana misma del examen que fue la única en la que madrugué de verdad. Las cosas como son.

¿Repetiría con FOCO?  Sí, pero empezaría a estudiar más tarde claramente. Pero la tutora, los powerpoint y las clases (que no lo he dicho pero solamente me miré todas en la primera vuelta y algunas en la segunda), merecen la pena. Al menos, para mi forma de ser.

Muchísima suerte a todos :)
             

martes, 28 de octubre de 2014

Diagnóstico sí, diagnóstico no.

Tras un tiempo desaparecida (se me rompió el ordenador), ¡por fin toca entrada! Esta va a ser breve y muy ligada a otra que escribí ya sobre las "etiquetas", pero necesitaba exponer mi opinión de alguna forma dado las recientes declaraciones de Marino Pérez sobre la no existencia del TDAH y artículos a raíz de ellas que he visto en diversos periódicos (por cierto, con informaciones no contrastadas y erróneas).

Lo primero, expondré mi opinión sobre el TDAH, que en realidad, es generalizable a todos los trastornos psicopatológicos y a muchísimos "médicos". No puedo afirmar que el TDAH exista, del mismo modo que no puedo afirmar que no. ¿Está sobrediagnosticado? Creo que sí. ¿La escuela actual favorece que cierta clase de niños se desvíen de la norma y no puedan atenerse a ciertas reglas de comportamiento? Sí. La actual y la de siempre. ¿Habría otras formas de educar, sobre todo a los más pequeños? Haylas. ¿Me parece peligroso dar una medicación estimulante de forma crónica a niños pequeños? Obviamente. Y vuelven a faltar psicólogos clínicos (másplazasPIRporfavor). ¿Quiere esto decir que NO hay un sólo niño con problemas que pudieran estar relacionados con lo que entendemos por TDAH? ¿Es que no hay niños tampoco con dislexia, depresión o esquizofrenia? Para mí, la respuesta es obvia.

Ahora, pasemos a analizar algunos de los argumentos que se utilizan para defender la no existencia del diagnóstico de TDAH. Se dice que, aun suponiendo que es un trastorno con una fuerte base biológica (hipofrontalidad, tasas de concordancia en gemelos monocigóticos que llegan al 70%), no se encuentra ni una sola prueba concluyente para hacer el diagnóstico y que sirva para diferenciar a quienes de verdad tienen el trastorno de quienes no. Bien, si nos dejamos guiar por este argumento, ¿acaso entonces podemos afirmar que exista algún trastorno psicopatológico? Partimos de un modelo de diátesis-estrés, de una vulnerabilidad biológica y psicológica de base que se "activa" por así decirlo por acontecimientos ambientales (50% genética, 50% ambiente como regla general). Se supone que todos los trastornos tienen esa base biológica, aunque no sea suficiente por sí sola para desarrollar el problema. ¿Me puede decir alguien dónde está la prueba médica infalible para diagnosticar una depresión? ¿O una esquizofrenia? (otro trastorno que también se medica de forma crónica, por cierto, aunque haya pruebas de que no es necesario e incluso es contraproducente). ¿Los hallazgos con técnicas de neuroimagen son causa o consecuencia del trastorno? ¿Y cómo influye la medicación? Así, no podríamos diagnosticar nunca, ya que sólo podemos de momento establecer correlaciones no generalizables que no se cumplen en todos los casos. Así, la hipofrontalidad se puede encontrar tanto en el TDAH como en la Esquizofrenia, el aumento de los ventrículos tanto en Esquizofrenia como en Trastorno Bipolar...etc y no todos los pacientes muestran las mismas alteraciones.
¿Es esto algo que ocurre exclusivamente en los trastornos psicopatológicos? ¿Somos los psicólogos y los psiquiatras los científicos que se sacan diagnósticos de la manga? Desde luego que no. Partiendo de que en ambas disciplinas de toma un modelo médico de diagnóstico como referencia (es decir, nosológico) y quizás sería más adecuado otro tipo de modelos (algo que no entra dentro de la discusión de momento aquí), tendemos a pensar entonces como referencia a la "medicina tal cual"  (aunque la psiquiatría sea una rama de la medicina), a esa que te hace un análisis de sangre y te dice lo que tienes. Violá. Sería lo ideal, ¿no? Una prueba concluyente para cada trastorno. Innumerables enfermedades médicas no tienen pruebas concluyentes, se confunden entre sí. ¿Podemos entonces decir que esas enfermedades no existen? Pongamos un ejemplo. La enfermedad de Behçet es un trastorno autoinmune, una vasculitis sistémica que afecta a todos los vasos sanguíneos del cuerpo. Entre otros síntomas presenta: úlceras genitales y orales, afectación de la piel, uveítis (y otros problemas oculares), artritis, problemas digestivos (pseudocrohn), problemas neurológicos, vasculares... etc. No hay ni una sola prueba médica que nos indique que estamos ante esta enfermedad. El diagnóstico se hace en base a la clínica y descartando enfermedades afines y similares tales como Crohn o Esclerosis Múltiple. ¿Afirmamos que esta enfermedad no existe, pues? De nuevo, la respuesta es obvia.

Otro de los argumentos que he leído en contra del TDAH es la supuesta eficacia de la medicación. Desde luego, para medicar a cualquier ser humano de forma crónica, habría que ir con muchísima cautela. Los estudios en general en psiquiatría y psicología clínica no dejan de advertir las limitaciones de la medicación y que, por lo general, debería relegarse a los casos más graves y crónicos y en cierto tipo de trastornos y cuando el paciente lo desee (lo que no es normal es que vengan adolescentes a consulta con la Fluoxetina puesta de casa por el médico de cabecera antes de haber siquiera comenzado el tratamiento psicológico y sin que les haya visto jamás un psiquiatra; y lo mismo con los adultos). La medicación "parece funcionar", sobre todo con cierto tipo de síntomas. Se critica que se parte de un supuesto mecanismo de acción (hipótesis de la infraactivación o la de la sobreactivación), sin que haya pruebas de que funcionen por ello realmente. Volvemos a lo de antes. ¿En cuántas enfermedades funcionan incluso varias medicaciones y no se sabe por qué? No estoy diciendo que mediquemos entonces por supuesto a los niños. Ya hemos visto todos los problemas de los que partimos (sobrediagnóstico, falta de tratamiento psicológico...). Pero tampoco podemos desechar una alternativa terapéutica sin argumentos sólidos contra ella.

En conclusión, considero que antes de hacer afirmaciones dogmáticas y absolutas, deberíamos indagar más allá y no quedarnos con un plano de la realidad. Supuestos expertos que pueden influir mucho y se quedan con argumentos vacuos. La clínica, la realidad, es mucho más complicada que un estudio de neuroimagen. La realidad es que hay padres asustados, niños incomprendidos y que llámalo TDAH o llámalo X, necesitan ayuda. No es normal que pasemos de diagnosticar a todas horas trastornos a que de repente, pasemos a no diagnosticarlos nunca. Porque diagnostiques una cosa no quiere decir que exista, y porque no la diagnosticas, no quiere decir que no lo haga.

Espero que esta entrada no levante muchas ampollas.

Por lo demás, aquí sigo, estudiando, para alcanzar mi sueño de ayudar a los demás.

domingo, 8 de junio de 2014

¡Buenas nuevas!

No todo el mundo estará de acuerdo con el título de esta entrada, pero como es mi blog pues yo me lo guiso, yo me lo como. El caso es que por fin hemos podido leer algo oficial desde el Congreso y no las tropecientas mil declaraciones de "sí pero no", "yo digo una cosa, él otro y nos decimos nada" que han estado haciendo los COPs y diversas asociaciones de Psicólogos y Clínicos acerca de la supeditación del acceso al PIR previo MPGS. Y, definitivamente, ¡no va a ser obligatorio hacer el máster para presentarse al PIR!  Para mí, ha reinado la cordura. Esto no quiere decir que ahora la Psicología y la Clínica estén exentas de problemas, legales, sociales y toda índole, ni mucho menos; pero por fin se zanja el tema que nos ha tenido a muchos preocupados y abocó a muchos a lanzarse a hacer másteres y el MPGS.
Ahora mi gran duda es la siguiente: ¿qué va a ocurrir con la troncalidad? En principio, "sólo" se habla de ella en relación a Medicina, pero como bien sabemos, todas las formaciones "IRES" están ligadas entre sí y "siguen" en cierto modo, al modelo MIR. Desde la Psicología Clínica (y desde mi propia opinión personal) se entiende la necesidad de que haya "subespecialidades", básicamente dos: Adultos e Infanto-Juvenil. Pero bueno, esto es algo que tendremos que seguir con cautela e informándonos adecuadamente, a ver en qué queda todo ello^^


Y con este pequeño post, os dejo por hoy.
He estado leyendo esta mañana artículos muy interesantes acerca del uso de antipsicóticos en esquizofrenia. Últimamente no paro de ver noticias relacionadas con ello que advierten de que no son inherentes al tratamiento en todos los casos, ni tan eficaces a largo plazo como siempre se ha querido hacer ver y en muchas ocasiones, dificultan la recuperación funcional, aunque obviamente sean necesarios y útiles en ciertos casos y momentos de la enfermedad. La cuestión es que me ha sorprendido gratamente ver cómo son los propios psiquiatras, desde el modelo médico, quienes abogan por un cambio en el paradigma terapéutico y se preocupan por formarse en psicoterapias y por formar equipos multidisciplinares, reconociendo el gran valor de otras especialidades como la Psicología Clínica, la enfermería, terapia ocupacional...etc. A ver si otro día puedo explayarme algo más en esta tema con información fidedigna y contrastada, datos estadísticos y ejemplos verdaderos.
Sólo falta ahora que se reconozca la necesidad de la Psicología Clínica dentro de la sociedad y se desterren tantos mitos absurdos que hay. Y no sé, ya de paso, aumentar las plazas PIR :D (sugerencias de una servidora jiji).

Bueno queridos estudiantes PIR y compañía, espero que ahora respiréis tranquilos, os olvidéis de másteres y leyes y cosas absurdas y os preocupéis por lo que verdaderamente importa: ESTUDIAR. Tenemos que estudiar mucho, echarle horas, hacer esquemas...y conseguir nuestra plaza PIR. ¿Pero sabéis lo más importante? Tenemos que estudiar, luchar, ser constantes...para ser los mejores profesionales de la Salud Mental que podamos llegar a ser y dar el mejor servicio a los pacientes que podamos llegar a dar, porque las personas se merecen que nos preocupemos por ellas.

¡Ánimo!




sábado, 10 de mayo de 2014

Psicología más allá de los libros.

Estudié Psicología para ayudar a las personas. Así de simple, inocente y algunos pensaréis, utópico. Pues sí, quizás tengáis razón, pero es un motivo genuino y que no se ha distorsionado a lo largo de los años. Y para ser Psicóloga Clínica tengo que hacer el PIR, la residencia. Cuatro años de formación que, aunque no exentos de carencias, es la vía la especialidad. Pero antes, te pasas un tiempo estudiando, después de los ya 4-5 años de carrera y quizás, algún máster entre medias. Digamos entonces que llevamos años con el culo pegado a la silla, y los que te quedan. Y entonces, ¿lo de ayudar dónde queda? Te repites a ti mismo: no tengo que perder de vista el objetivo, todo esto no es en vano, lo conseguiré y de verdad, seré útil y podré aliviar a personas que sufren. Y mientras tanto hay niños que se desmayan en la escuela porque pasan hambre, personas que pierden su hogar, que no tienen nada más que valentía y ganas de sobrevivir. Y tú sigues sentado en la silla y te has gastado 50 euros en fotocopias. Y ahora mismo tu única necesidad y lo único que te apetece hacer es salir un rato, tomarte algo, cenar por ahí, ver una peli, cocinar. Y mientras tanto, madres y padres sin recursos económicos que no pueden permitirse tener otro hijo, homosexuales acosados en la escuela, inmigrantes que tenían un sueño y mueren en la frontera. Pero tú tienes que seguir, es como si el mundo de ahí fuera no existiera. Y quizás te pares un momento a pensar en todo esto, se te encoja el corazón ante la sonrisa de un niño que prueba por primera vez el agua potable. Y quizás entonces quieras salir huyendo, hacer algo de verdad, colaborar. Personas que dan la vida por mejorar la de los demás. Y te sientes impotente. Y entonces piensas "bueno, ya ayudaré, para eso estoy estudiando tanto" y entonces, te consuelas un poco a ti mismo. Pero no al mendigo de la esquina, a él no le consuela nada. Ni al abuelillo polimedicado que no tiene para pagarse las pastillas porque alguien ha decidido que su pensión es más que suficiente. Y quizás te asquees porque tú mismo quieres formar parte del Estado, de ese Estado que no protege a nadie, pero que ves como única alternativa. ¿Y si creamos nosotros los caminos? ¿Qué podemos hacer? Y tenemos miedo. Y luego todos queremos nuestro despacho, nuestro sueldo fijo, nuestro reconocimiento. Es completamente natural, como quienes mueren por cólera y sólo desearían tener agua limpia. Cada uno quiere lo que necesita, y quizás un poco más. Pero yo me hice psicóloga por un motivo que iba más allá de mí y aquí sigo, en mi ordenador, escribiendo esto y sin hacer nada por los demás.

Esperemos que algún día, merezca la pena.

Así que levantad la vista de los Belloch, del DSM y salid un rato. Observad el mundo, a las personas. Sus virtudes, sus defectos. Lo maravillosa que es la vida aunque el mundo se caiga a cachos. Y desead fervientemente formar parte de él, desead con todas vuestras fuerzas que la vida de cada ser vivo de este planeta, sea algo que realmente pueda ser llamado vida. Quizás aprendamos más de los demás escuchándolos, mirándoles a los ojos, cogiendo la mano de un padre que llora porque sus hijos tienen que irse del país, del niño que comparte sin pensar en nada más. Y quered formar parte de ello.

Estudiad, estudiad mucho. Pero no os olvidéis de por qué lo hacéis.

martes, 6 de mayo de 2014

Etiquetas: psicólogos o contrapsicólogos.

En los últimos tiempos, he sido partícipe de varios debates y he leído varios artículos acerca de la supuesta "etiquetación" que realizamos psicólogos clínicos y psiquiatras con nuestros pacientes. Parece estar de moda, no sé, nos pensaremos que es algo muy nuevo esta discusión. Pero lo que más me sorprende es que todas las opiniones que he oído/leído (si hay alguien discordante,¡por favor, que hable!) están a favor de "no etiquetar". Bien. Lo primero es que, a mí parecer, estamos confundiendo términos y realidades. No, señores y señoras, dar un diagnóstico a un paciente NO es etiquetarle. Cuando utilizamos este término sí que estamos dando a entender que podemos concebir a los seres humanos cual productos, reductibles, simples, intercambiables. Tenemos que partir de la premisa de que eso no es verdad, de modo que "etiquetar" en sí queda absurdo referido a un ser humano, y quien trate a una persona como algo "etiquetable", sí que está cayendo en un error. Eso sí es ser mal profesional. De modo que hablemos propiamente y refirámonos al diagnóstico. ¿Es una persona meramente un diagnóstico? ¿Son las clasificaciones diagnósticas válidas? ¿Recogen toda la diversidad de problemas y matices de los seres humanos? ¿Es completamente correcto partir de un modelo médico que crea y cree en entidades nosológicas separadas? NO. No hay que ser un genio para responder a estas preguntas, son todas las críticas que se le han hecho al DSM y la CIE, entre otras clasificaciones. Pero a veces nos olvidamos también de sus ventajas: permiten la comunicación entre profesionales, la creación de inventarios, de investigaciones, te pueden hacer advertir detalles que no habías evaluado o de los cuales no te había percatado, entre otras cosas. Claro que están llenas de intereses económicos y de muchas índoles, claro que no son verdades absolutas. Esa es otra de las premisas de las que deberíamos partir y no olvidar. Pero todo esto, lo es desde el punto de vista del profesional. Que podemos seguir discutiendo años y años sobre si "ese trastorno no debería estar conceptualizado así" o "ahora me enfado y no uso DSM" y blablabla (por favor, nótese el toque de humor, aquí cada uno que use lo que quiera partiendo de su propio criterio). Pero ¿y el paciente? ¿Nos ponemos en el punto de vista del paciente? Se supone que todos aquellos que defienden el NO diagnóstico, sí lo hacen. Dicen que puede hacer sentir a la persona una enferma, o crear un problema grave donde sólo hay una disfunción o una crisis vital, encasillarla y no permitirla avanzar. Pues bien, eso NO es problema del diagnóstico, es tanto problema del profesional como del paciente en sí. Si tú no sabes transmitirle que a pesar de tener un TLP es mucho más que eso y que tiene inquietudes, sueños y virtudes, que saber qué es un TLP le puede ayudar a conocerse a sí mismo y a identificar qué patrones puede cambiar y con cuáles ha de estar alerta, si el paciente no advierte eso, es responsabilidad tanto del profesional que no sabe transmitirle adecuadamente la información, como del propio paciente que se refugia en un diagnóstico para no avanzar y tener justificación para todos sus males. Pero es que eso le puede ocurrir lo mismo con diagnóstico o sin él. Bien, eso es una parte de la realidad clínica y obviamente hay que evaluar en cada caso hasta qué punto realizar un diagnóstico "oficial" por así decirlo o no (aunque fuera de lo clínico, en los burocrático se necesita el diagnóstico para muchas tramitaciones, pero bueno) y evaluar no solamente trastornos, sino el nivel de adaptación y la vida general del paciente. Pero es que hay otra parte, señores y señoras. Esas personas que llevan tiempo sufriendo, que no entienden qué les ocurre y que, a veces, el diagnóstico les puede ayudar a comprenderse, a aliviar su dolor porque por fin saben qué les ocurre. Eso lo vemos mucho mejor en el mundo de la medicina, pero en la psicología clínica y la psiquiatría aún nos andamos con pies de plomo. ¿Y la familia? ¿No le puede ayudar y ser útil también a la familia?

Con esto no pretendo hacer apología del diagnóstico. Ni de lo contrario. Quiero resaltar que en la historia de la ciencia siempre ocurre lo mismo: una postura radical, la opuesta y, finalmente, el punto intermedio. Y que si tanto criticamos la "etiqueta/diagnóstico", al discutir sobre ella/o como algo "global y universal que afecta a todas las personas por igual", si hacemos eso, discúlpenme, somos los primeros que estamos reduciendo a los pacientes a hechos simples.

Así que nada, recordemos que somos psicólogos clínicos y psiquiatras críticos, sí, con nuestra labor y con la ciencia, pero no contrapsicólogos ni antipsiquiatras.

Por último, como reflexión  y apunte personal (como si todo lo anterior no lo hubiera sido ya), ya que hablamos de etiquetas, ¿qué ocurre con las etiquetas positivas? No parece que nadie se alarme por decir de alguien "es que es optimista" o "extravertido". Como si eso sí pudieran ser verdades universales. Y en relación a lo positivo de cada ser humano, no estaría mal que los profesionales recalcáramos más la parte buena, funcional, adaptativa...etc de los seres humanos. No es que esta sea una idea nueva, pero parece que la tenemos olvidada cuando hablamos permanentemente de problemas/trastornos/desadaptaciones.

Así que qué tal si redefinimos el diagnóstico/etiquetado y lo enriquecemos, lo completamos.
Qué tal si en vez de discutir entre nosotros, nos fijamos en qué siente de verdad el paciente y qué necesita de nosotros.